Cómo proceder:
Elegimos un propósito y le pintamos un ojo a Daruma. Cuando lo consigamos, le pintaremos el otro ojo en señal de gratitud. A modo de aprendizaje, apuntaremos la manera cómo hemos logrado nuestro objetivo, sintiendo en ese momento un gran satisfacción personal. Si no conseguimos nuestro propósito, podremos quemar nuestro Daruma a finales de año: significa simplemente que buscaremos otros medios para alcanzarlo.
Sobre el espíritu de Daruma:
Su figura nos sirve para recordar que con determinación y perseverancia, conseguiremos el propósito que nos hayamos marcado. En este sentido, es muy importante que escojamos un objetivo específico y que sea alcanzable. No se trata de comprar un Daruma para luego esperar a que se cumpla nuestro deseo por arte de magia: Daruma nos motiva para trabajar duro y esforzarnos. Para los japoneses, cualquier ocasión es buena para regalar un Daruma; eso sí, hay fechas muy simbólicas como los cumpleaños y el Año Nuevo.
Made in Japan
Materual : papel maché